|
En esta ocasión si que podemos afirmar que ha sido una autentica aventura por los cuatro costados.
No me voy a extender mucho con la crónica a pesar de que este viaje da para mucho, quizás ha sido uno de los más intensos y accidentados, en la fase final dañamos prácticamente el 100% de las ruedas de los Touaregs, el Toyota de Juanan se comporto como un campeón pero termino con ciertas heridas de guerra como la rotura del embrague, depósito de combustible, paragolpes trasero…. El Range Rover sufrió un importante golpe frontal que desplazo en ventilador y provoco el sobrecalentamiento del coche y que luego tuviéramos que subirnos encima del capo para poder cerrarlo, mi FJ sufrió la rotura total del amortiguador delantero derecho en medio del desierto etc….
Pero todo esto queda eclipsado ante la pérdida que tuvimos del FJ Cruiser de mi amigo Emilio, ese día se dieron todas las malas circunstancias para que tuviésemos que abandonar el coche en el desierto después de que solo quedase de el poco mas que el chasis. Un lamentable fallo provoco que el coche comenzase a arder lentamente por los plásticos de los bajos, el grupo estaba en ese momento separado y cuatro de los coches nos encontrábamos a varios kilómetros de separación en el desierto, en ese momento cuando el FJ comenzó a arder no se disponía de un extintor que les pudiese ayudar a parar las llamas, y encima el coche estaba cargado al 100% de gasolina con otros cuatro Jerris en el techo con 80 litros mas.

A pesar de los esfuerzos fue imposible contener las llamas y el coche fue consumido en pocos minutos entre impresionantes deflagraciones, la temperatura era tan grande que el aluminio de las llantas se derretía convirtiéndose en líquido.
Por suerte y por la gran responsabilidad de los componentes del grupo nadie sufrió ni el más mínimo arañazo, cuando el coche comenzó a arder mas virulentamente el propio Emilio dio la orden a todo a los otros miembros de la expedición que estaban colaborando en apagar las llamas: “alejaros inmediatamente del coche”, solo se pudieron rescatar unas mochilas con la ropa, la documentación y unos pocos enseres. Pasto de las llamas quedaron ordenadores, GPS, teléfonos satélites, cámaras y sin fin de aparatos, cacharrería y muchas ilusiones.

Después de este duro varapalo, la solidaridad de la que toma nombre esta expedición afloro con más fuerza y una vez asumida la situación seguimos con nuestro viaje, cumplimos nuestro objetivo de entregar el material que llevamos, incluida la carga de material del FJ de Emilio que acabábamos de dejar en una escuela del pueblo de Merzouga antes de adentrarnos en el desierto.



En esta ocasión no podemos compartir el video del viaje ya que la cámara se encontraba en el maletero del FJ, pero en el resumen de las fotográficas se puede apreciar lo más significativo del viaje.
|
|